Bajo la lupa: lo que dejó la primera victoria

Joaquín García

Las Gladiadoras vencieron por 2 a 1 a Newell’s Old Boys en Rosario. Te compartimos el análisis del Dr. Joaquín García.

Boca consiguió una victoria que, en el resultado, suma. Pero en el desarrollo vuelve a dejar dudas. No tanto por el rival, sino por lo que el propio equipo muestra —y deja de mostrar— a lo largo del partido.

El arranque fue lo mejor de la tarde. Salió con intensidad ante un Newell’s muy flojo, tibio y sin agresividad. Incluso se esperaba más del conjunto rosarino, que nunca logró meterse realmente en juego.

En la primera jugada, el Xeneize generó un córner y, al minuto, Baccaro conectó de cabeza para el 0–1. Gol temprano y escenario ideal.

A partir de ahí, el equipo manejó la pelota y el ritmo. Generó aproximaciones y varias llegadas que, si bien no fueron de alto peligro, marcaban dominio. En ese tramo, Julieta Cruz fue la figura: profunda, clara en la toma de decisiones y constante por su sector.

Las locales intentaron acercarse, pero nunca lograron incomodar. Las de azul y oro encontraban espacios, sobre todo por el lado derecho, donde la Mendo hizo diferencia. Y fue justamente por ahí que llegó el segundo: a los 41 minutos, ingresó al área y definió para el 0–2.

Ese sector fue el más vulnerable del rival y el mejor aprovechado por Boca. Sin embargo, volvió a quedar expuesta una falencia: la falta de una extremo que pueda asociarse y potenciar ese juego. Acuña tuvo buenos pasajes, pero no logró sostener esa conexión ni tener continuidad en su influencia. Incluso, por características, podría rendir mejor en un rol más centrado, vinculado a funciones de mediocampista ofensiva. En ese sentido, la ausencia de Troncoso también se sintió: su capacidad para asociarse con Cruz, romper en velocidad y generar superioridad podría haber derivado en más situaciones claras e incluso en una diferencia mayor. También cuesta encontrar explicación en algunas decisiones iniciales, como la titularidad de Lonigro, que nunca logró meterse en partido, con problemas de timing e interpretación.

El entretiempo dejó un buen ajuste: el ingreso de Ojeda fue un acierto, aportando jerarquía, claridad y peso en cada intervención —no regaló un pase y, en la chance que tuvo, definió bien, obligando a una gran respuesta de la arquera—.

El complemento fue otra historia. Boca bajó la intensidad y el trámite cambió. Newell’s intentó ser más agresivo, adelantarse unos metros y disputar más, pero siguió mostrando sus limitaciones: quería, pero no tenía herramientas para lastimar.

En ese nuevo escenario empezaron a aparecer los problemas. En la mitad de la cancha se evidenciaron desajustes: Ana Ramírez tuvo un rendimiento irregular —de buen primer tiempo, pero sin imponerse en el segundo— y eso condicionó el funcionamiento. A esto se sumó un cambio que alteró el equilibrio del equipo: con el ingreso de Martínez, Boca perdió presencia en el mediocampo y la conducción quedó desprotegida. Ese desbalance obligó a redoblar esfuerzos en la organización del juego, donde Ruffini terminó cumpliendo su tarea y la de sus compañeras, y fue uno de los factores que explican el flojo segundo tiempo.

A los 15 minutos, una pelota parada volvió a exponer un problema recurrente: tras una falta en la que Cruz ve la amarilla, Vives descontó de cabeza para el 1–2. Boca volvió a quedar partido, con un mediocampo desconectado por momentos. En defensa, las falencias se repiten: retrocede mal, se desordena y queda desprotegido cuando pierde la pelota.

Aun así, tuvo oportunidades para liquidarlo. Kishi —de rendimiento irregular— tuvo una clara que definió mal y luego, en una de las mejores jugadas del partido, Cruz envió un centro que Ojeda conectó de cabeza, con una gran respuesta de la arquera. En el rebote, Martínez no pudo convertir.

En ese tramo también quedó la sensación de que Boca necesitaba acompañantes con físico y velocidad, como Arias o Troncoso, para ganar presencia en el área, porque la goleadora histórica estaba atenta, pero no tenía acompañantes.

El desgaste empezó a notarse con el correr de los minutos, en una tarde de mucho calor que condicionó el ritmo y la intensidad. Los ingresos de Benedetti, Sanabria y Recanati no modificaron el rumbo de un segundo tiempo flojo. La visita volvió a depender de momentos aislados, sin una estructura que sostenga lo que hace bien. Y sobre el final, Newell’s incluso pudo haber empatado, pero la falta de precisión sostuvo el resultado. Y eso también refleja el desarrollo: un rival muy inferior que, aun así, terminó generando incertidumbre.

Las dirigidas por Quiñones volvieron a mostrar dos caras: una versión sólida cuando logran imponer condiciones y otra mucho más frágil cuando el partido se les escapa del control.

Se viene Gimnasia en casa, un rival de otra exigencia. Y ahí ya no va a alcanzar con buenos pasajes: Boca va a necesitar un partido completo.

Foto que ilustra la nota: prensa oficial de Newell’s Old Boys

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