Bajo la lupa: el análisis de la Copa Vendimia ganada ante San Lorenzo

Joaquín García

Por penales, las Gladiadoras se quedaron con la Copa Vendimia. El Dr. Joaquín García nos acerca el análisis.

Boca se quedó con la Copa Vendimia tras superar a San Lorenzo por penales, luego del 1-1 en el tiempo reglamentario, en un partido que dejó bastante para analizar más allá del festejo final. En un campo de juego muy deteriorado, el equipo tuvo momentos de presión e intensidad, algunas respuestas individuales para destacar y también varios pasajes en los que volvieron a aparecer cuestiones que todavía no termina de resolver desde lo colectivo.

El inicio había mostrado una intención interesante. Las xeneizes salieron a presionar más arriba y a jugar con mayor agresividad, pero esa postura se fue diluyendo con el correr de los minutos. El partido entró rápido en una dinámica de ida y vuelta, con muchas imprecisiones, poco juego asociado y un césped que condicionó todo: la circulación fue incómoda, las resoluciones apuradas y el control de la pelota, muchas veces, una dificultad más. Dentro de ese contexto, San Lorenzo logró leer mejor el desarrollo. A los 15 minutos, tras una duda defensiva de Boca, Florencia Coronel aprovechó y definió ante la salida de Oliveros para marcar el 1-0. Boca tuvo una ocasión muy clara para empatar a los 20, cuando Sanabria quedó sola, pero su remate terminó en las manos de la arquera.

En esa primera mitad, San Lorenzo encontró una diferencia importante en el manejo de los tiempos. Débora Molina, con 41 años, dejó en evidencia que el fútbol no pasa por una cuestión de edad: le dio pausa, transición y criterio a un equipo que encontró en ella conducción y claridad. En un partido incómodo, trabado y con poco margen para jugar limpio, fue la futbolista que mejor interpretó por dónde pasaba el encuentro. Boca, en cambio, jugó muchas veces apurado, sin terminar de entender qué pedía cada jugada.

Ahí volvió a aparecer una dificultad que ya no resulta nueva. Cada vez que Boca intentó atacar, le costó muchísimo encontrar asociaciones. Las volantes no lograron conectar con continuidad con las delanteras y muchas veces las de arriba recibieron aisladas, lejos del área o de espaldas. Entonces, las aproximaciones quedaron atadas más a arrestos individuales que a una construcción colectiva. Hubo intenciones, sí, pero poca elaboración. Boca quiso avanzar, pero casi nunca encontró una forma clara de hacerlo. Y en ese apuro, eligió mal varias finalizaciones y resolvió demasiado rápido jugadas que pedían otra pausa.

El segundo tiempo mantuvo esa lógica irregular. San Lorenzo salió con decisión a buscar el segundo gol y durante varios pasajes volvió a jugar mejor. Boca seguía sin encontrar profundidad real ni una estructura ofensiva clara. El empate llegó a los 21 minutos, cuando Sanabria aprovechó un rebote y puso el 1-1. Fue un gol valioso, porque volvió a meter al equipo en partido, pero también representativo de la noche: más ligado a una jugada suelta que a una elaboración sostenida. Boca fue, empujó, intentó, pero no siempre con claridad. Incluso después de la expulsión de una jugadora de San Lorenzo, no logró hacerse dueña del trámite ni imponer condiciones desde la superioridad numérica. Y eso también dice mucho del partido: Boca pudo sostenerse, pero no dominar.

La definición por penales terminó resolviendo la historia a favor de las Gladiadoras. La serie empezó torcida con el remate de Masagli, pero después Boca se acomodó. Del lado de San Lorenzo también hubo eficacia y errores, hasta llegar al disparo final de Muzio, que se fue afuera y selló el título para el equipo xeneize.

En los rendimientos individuales hubo algunos destacados. Oliveros tuvo un buen partido, más allá del gol recibido, y volvió a responder en momentos importantes para sostener al equipo. Arias completó un buen primer tiempo dentro de un contexto poco favorable, porque casi nunca le llegó limpia la pelota y debió involucrarse lejos del área. Ramírez mostró otra vez que tiene condiciones para romper y desequilibrar, aunque por momentos quedó demasiado exigida y terminó sintiendo el desgaste. Y ahí también aparece un ajuste necesario: su juego necesita ser más simple. No necesita demostrar todo el tiempo lo talentosa que es; a veces, soltar antes, elegir una descarga sencilla o asociarse más rápido puede hacer crecer mucho más a Boca. Fernández, especialmente en el segundo tiempo, fue una de las respuestas más interesantes del equipo y logró darle algo de aire y decisión a un desarrollo bastante trabado.

El balance deja una sensación mixta. Boca ganó y eso siempre suma. Pero desde el juego siguen apareciendo cuestiones que invitan más al análisis que a la celebración plena. Le cuesta asociarse, le cuesta construir con claridad y muchas veces sus ataques quedan librados a impulsos individuales o a jugadas aisladas. El mal estado del campo acentuó ese escenario, es cierto, pero no explica todo. Boca volvió a competir, volvió a sostenerse y terminó festejando. Aunque, una vez más, el funcionamiento dejó varios interrogantes a resolver.

Foto que ilustra la nota: Prensa oficial de Boca Juniors

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