Bajo la lupa: el análisis de Boca vs. SAT

Joaquín García

El Xeneize empató sin goles con La Tele por la Copa de Verano en esta fecha 2.

En un partido trabado, muy físico y de pocas luces ofensivas, Boca por primera vez no pudo contra SAT. La presión de las visitantes condicionó todo el desarrollo: el local sufrió para salir desde el fondo, perdió ritmo en el medio y las delanteras nunca tuvieron la conexión necesaria para lastimar. El 0-0 final dejó más preguntas que certezas.

Desde el arranque la intención de la visita fue clara: presión alta para forzar la salida y provocar errores. Boca insistió en jugar por abajo y lo pagó: pérdidas en la salida, pases forzados y faltas para frenar avances cuando no había claridad. La intervención temprana de Rodríguez Palma, que sacó una pelota al córner, fue lo más importante de un segmento donde las sociedades en el medio esta vez no aparecieron. En lo que restó del primer tiempo, la tenencia se repartió entre faltas y pelotazos sin sentido; no hubo peligro ni claridad ofensiva: Sanabria, Lonigro y Acuña —que quedaron aisladas por la ausencia de pases verticales— no incomodaron a la arquera rival.

En el inicio del segundo tiempo, La Tele buscó variantes con los ingresos de Cotrone y García para abrir juego por el centro y las bandas, pero sin claridad. Boca intentó subir la presión, pero fue intermitente. Ramírez fue quien más intención mostró: ida y vuelta, llegada al fondo y ayuda en defensa, aunque a veces le faltó calma para decidir. Los cambios de Quiñones (Priori por Sanabria; Flores por Cruz; y, más tarde, Troncoso por Lonigro; Arias por Recanati y Guerra por Pavón) trajeron más lucha y movilidad: Troncoso como 9 ofreció intensidad y presión, y Priori buscó abrir por fuera, pero la falta de pases claros desde el medio condenó cualquier intento serio de generar peligro. A los 75 minutos, Acuña, que ya estaba muy cansada, tuvo en un mano a mano la más clara; la arquera rival lo tapó y la jugada finalizó en un córner sin peligro. La última llegada fue para SAT: un remate de Leguizamón que pasó cerca y no preocupó a Rodriguez Palma.

El 0-0 dejó al descubierto deficiencias claras: la insistencia en salir siempre por abajo ante una presión alta, sin alternativas; un mediocampo que no logró conectar con el ataque y que en muchas ocasiones terminó condicionando a la defensa; y una delantera desconectada. Las pelotas paradas, una vez más, fueron una oportunidad desaprovechada en un partido donde ese recurso suele decidir. Queda mucho trabajo por delante: ajustes tácticos, variantes de salida y, sobre todo, referentes con experiencia que ordenen al equipo en los tramos calientes. Hubo intenciones y respuestas individuales que habían funcionado contra Banfield, pero en un partido tan trabado no alcanzaron para convertir la voluntad en ventaja.

Foto que ilustra la nota: Gardo Licht

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